Mis dos amores... (relato) - Demetrio cabezas -
7 comentarios Publicadas por Seba Ramos-Providel a la/s 13:08bueno en fin, y tenia un Crush, con una niña de crespos cabellos, en la cual me fije debido a su parecido a otra niña que me gusto un año antes, tierna mirada, actitud rebelde, dotes artisticos, los cuales admire mucho, en su rebeldia, estaba la belleza del luchar por lo que se quiere, ideales proletarios, y un monton de cosas por ese estilo, que, para mi en ese instante eran completamente desconocidas. Me gustaba ella, mucho, me presento a su amiga, la flaka,
de hecho me acordaba a cada momento porque por esos años, estaba de moda, la cancion Flaca de Calamaro. Ambas tenian esa belleza rebelde, yo criado y educado en la burbuja de colegio particular, en, mi, no menos bella enseñanza basica, me fasinaba con el poder del liceo de puerto fiscal y con algo de historia. Corria el tiempo y estas chikas eran mi anhelo, y despues otra mas, pero es otra historia, y la flaka se daba la vida loca, mientras que la crespita, se liaba con el chico top del curso, que de paso, valia callampa, ahi se me callo la crespita, y su verguenza la vi en sus ojos, y despues en sus palabras años despues cuando me la encontre... La flaka se sobrepaso en su vida loca, y, raramente, se alejo de mi, pero siempre nuestras miradas fueron complices, y la flaka se fue del liceo, mas bien la hecharon cagando leches (españolisimo no!), asi pasaron los años, y ya todo se volvio monotono, y solo queria que terminara luego, años despues, busco a la crespa, le tenia mucho cariño. Lamentablemente solo fue para darme cuenta, de lo idealizada que la tenia en mi mente, ella era, una chika, que estaba en su casa, sirviendole a su gorda madre, haciendo aseo en su casa, y esperando en sus carretes, encontrar el tipo con plata (pico con ruedas jajaja), que la sacara, donde quedaron los ideales, donde quedo la rebeldia, donde quedo el querer... solo le quedo el deber... ella se esparcio con el viento, que no soplaba tan fuerte... Otros años mas tarde (puta el weon viejo diran), me encontre con la flaka, no tan flaka como era, pero con la misma sonrisa, y las miradas complices no combiaron, carretie con ella, bebi buenas cervezas con ella, hable mucho con ella, y entre esas alcoholicas conversas, ella me comento que la crespita, le dijo, ferozmente, alejate del Seba, lo quiero, y no quiero que le hagas daño. Quede de una pieza viejo... la dura, osea... ¡que wea!, pero en fin, ya no veria mas a la crespa, asi que me concentre en la, ahora, ex-flaka, me encariñe con la flaka, pero despues le decubri un lado amargo, entre el alcoholismo, conoci una faceta poco agradable de ella, no tenia buena cura de compadre, en carrete fiesta, todo bien, pero copetiada en conversa, huuu! peligroso, me encontre derrepente, con la rebelde, la proletaria de nuestra infancia, pero con mas años, mas resentimiento, y muchas mas ganas de querer convencer... anarko total e intolerante con mi "tolerancia"me quede de una pieza loco (otra vez), de pronto...
Encontre a mis dos amores, que separadas eran mi decepcion, pero que juntas fueron mi anhelo... las cosas de la vida... las cosas del copete... las cosas del viento... las cosas de las casualidades... se aprende... eso es cierto...
Ellas viven y son felices como son... creo...
...He muerto… complicado… esposa, hijos… vida licenciosa… bueno que puedo decir… no lo pase mal… que oscuro esta todo… que hago… algo… es como dormir… pero no me siento durmiendo… seria bueno abrir los ojos…
¡Hey!...
un momento los abrí, ¿estoy en mi casa? … no puede ser, entonces no he muerto… extraño, un momento… esta todo como mas grande… o yo estoy mas pequeño, ahí viene mi esposa… hermosa ella, como siempre, pero esta gigante… o yo estoy muy pequeño, que clase de pesadilla es esta… ella… me observa, llora… me toma en sus brazos… coincido en el espejo… ¡estoy dentro de mi hijo!... ¡que clase de pesadilla!... no puedo dar crédito a lo que ven mis ojos… que sucede… ¿esto es la reencarnación?, ¡No!,
pero si soy mi propio hijo, y él donde esta… ¡que pesadilla!... me lleva al living habla por teléfono…
¿esta organizando mi funeral?, ¡no quiero oír tal cosa!...cerrare mi ojos, talvez esto termine… quiero gritar… grito… ella me toma en sus brazos, es bueno, me gusta, me siento protegido…
es como…dormir… ...vacio...
...
¡¿Despierto?!...
estoy en una cama, talvez en el hospital… no… es la habitación de mi hijo,
reconozco el papel decomural que yo puse… la pesadilla sigue… ahí viene mi esposa… o madre ahora… valla, estoy de humor parece… me trae la mamadera… no quiero eso… ¡no quiero!...
ella me habla… que debo comer… pero no quiero… me dice que sabe que estoy triste por la muerte de mi padre… osea, mi muerte… ¡no estoy muerto!… intento decirle, pero no puedo articular palabra… quiero gritar… pero lloro… ella me abraza… ...vacío…
...
Siento su llanto… ella también llora… por mi muerte…
por la muerte de su amado esposo… por suerte no supo como me comporte a sus espaldas… espero que no… me abraza… ...vacío…
...
Otro día… estoy en el auto… son horribles estos asientos para niños… quiero moverme, no puedo… quiero gritar… lloro… pero no soy reconfortado… mejor no lloro… el auto se detiene…. ahora me sacan de este maldito asiento… que horror… no podía moverme… quiero ir al baño… lloro… no puedo evitarlo… ensucie el pañal… ella me abraza… ...vacío…
...
Ahora me están cambiando el pañal, otra humillación ...que horror…lloro… ella me mira… también llora… se aleja de mi… llora mas fuerte aun… grita… se arrodilla… sigue el llanto… dejo de llorar… dice que no puede mas… esta sufriendo…nada puedo hacer, solo observarla… me mira a los ojos… deja de llorar…le sonrió… ella sonríe, me abraza… ambos dejamos el llanto y nos damos nuestro calor… ...vacío…
...
Estamos en el campo santo… que santo ni que ocho y cuarto… ni siquiera hay cadáveres… aquí nos queman nada mas… ¡que clase de castigo es este!, veré mi cremación… tendré que cerrar mis ojos…
¡Hey!
Esta lleno de gente… mis amigos… el chico Alberto, el Felipe, el Manolo…
¡Canibal!...
compadre mío viniste… y… no lo puedo creer... ¡reunión de maracas!, ...no pueden ser tan cara de raja estas huevonas… venir acá, con mi esposa presente… la abrazo… ...vacío…
...
Su rostro sigue igual… no se da cuenta… menos mal… no seria para nada bueno que se diese cuenta que la engañe con estas mierdas… aun no se que pensaba el día que metí con ellas… no lo puedo creer están todas conversando juntas… eso no es bueno, se darán cuenta que me metí con todas… quiero gritar… lloro…. las veo hablar… les veo cambiar el rostro…
¡puta la hueva! ¡Canibal!
sálvame huevon, saca a estas maracas de mi funeral… mira no mas que parecen las huevonas, todas vestidas como vírgenes… quiero vomitar… sus rostros cambian, se ve enojo… están peleando... ¡Puta huevon! ¡No!... ¿que hago?… nada puedo hacer… mi esposa… donde esta… que hago yo con esta vieja… ¡Mi Mama! ¡No!, mi mama también…mi esposa donde esta… ahora la vi… las observa… ¡Chucha!... ¡No!... se va a dar cuenta, sospecha, le pregunta el chico Alberto… !Cállate Chico!... lloro… lloro… ella no me mira… ¡lloro!, suéltame mama, quiero ir con mi esposa… lloro… ahora me vio, se acerca a mi… esta triste, angustiada… me toma en sus brazos… me aprieta… demasiado fuerte… ...vacío…
...
Abro los ojos… mi ataúd…que espectáculo mas macabro, veo ala gente a mi alrededor, a mis amigos, las maracas, un montón de gente que no conozco… algunos ríen… falta que se pongan a bailar… ¡Ja!... ella llora… yo en sus brazos… no lloro… le tomo sus cabellos… el fuego… no lo veo… pero siento su calor…mi esposa llora… pero hay algo horrible en sus sollozos… hay… algo mas que tristeza… siento… decepción… se habrá dado cuenta… pienso que si… ahora estoy triste… no lloro… estoy triste… no lloro… estoy triste… la abrazo… estoy triste… la abrazo mas fuerte… ella también… ...vacío…
...
Y ahora… esta todo oscuro… que paso… no puedo abrir los ojos… grito… nada… lloro… nada…lloro… nada…
solo vacío… ...vacío…
...
...Recorrí las ultimas horas de mi cuerpo en este mundo siendo niño, siendo mi niño, siendo mí hijo, en el seno de su madre, ¡mi esposa!…... ahora todo es vacío, vi la decepción en sus ojos, ahora todo es vacío… sentí su llanto de perdida y decepción… ahora todo es vacío… me siento mal… que manerita de purgar pecados… ¿y ahora que?... vacío… solo vacío… ...y tristeza…
...
...He muerto...
...Expectante...
Mis ojos abiertos, estoy sobre una tumba… un ángel llora sobre mi cabeza,
pero sus lagrimas no caen, toda el agua cae, menos sus lagrimas…no son reales, un olor,
a humedad ácida, invade mi nariz, lagrimas salen de mis ojos, pero no tengo tristeza, duele…
me levanto, me resbalo por culpa de la humedad, el barro sepulcral me hace sentir pesado… Comienzo a caminar, la niebla es una densa cortina, no me deja ver…
no me deja avanzar mas rápido… me tropiezo con tumbas… un vapor sale de las lapidas,
me hace arder la nariz…acelero mi paso me tropiezo, un golpe fuerte, caigo en el lodo…
todo se torna oscuro…despierto sobre el lodo… mis dedos lo aprietan, húmedo resbaloso… ¡vivo!, sobre mi ceja, algo brota… tibio… ¡sangre!... esta cae sobre el lodo mortuorio,
lleno de resbalosos gusanos, y… algo crece... algo brota de la tierra… con una velocidad ficticia…este brote de color ámbar, crece por sobre mi cabeza, que yace en el suelo… este, se enrosca, se funde, forma una esfera que se ovala y comienza a inflarse…
brillante, viscosa, es casi transparente… puede distinguirse algo dentro de ella,
algo que mis ojos se niegan a creer, un… ¡feto!… este va creciendo rápidamente,
me… ¿observa? Comienza a acercarse al suelo, por el tamaño que va adquiriendo,
cuando llega al suelo, ya es del tamaño de una niño, y ya se pone de pie,
pero aún no sale de este capullo, me observa… fijamente, estoy conmocionado,
mi cuerpo no me responde… lo observo, y se parece a mi, me… me… sonríe…
¡No! se ríe de mi… el terror me embarga , al fin logro mover parte de mi cuerpo,
aunque sea solo mi pecho que respira como loco por el terror que siento…
sigue creciendo… ya me puse de pie, y el ya esta de mi tamaño,
el capullo comienza a drenar un liquido por su parte inferior,
este comienza a adherirse a la piel de este… ser… se comienza a ahogar,
cae al barro y se retuerce compulsivamente, me espanto,
pero este espanto me saca de mi estado de shock y puedo moverme nuevamente…
comienzo a correr locamente… me detengo, siento pena… no quiero que muera,
¿esta muriendo?,
¡Obvio que si!,
¡que se muera!,
¡No!,
pero si es igual a mi,
no me quiero morir…
pero el no es yo… no es….
... Me detengo en seco, miro hacia atrás, lo perdí de vista, corro buscándolo,
no lo veo, no reconozco las tumbas… no reconozco las tumbas…
... …solo la mía…
...
- Demetrio cabezas -
...
Me dedique a un regalo, me fui a Faladeuda a buscar aquel libre que se me habia ocurrido para regalar, ya que en aquel lugar, era la unica parte donde me venderian algo sin pedirme Cash!, pero misteriosamente, la libreria ya no estaba, ¡fuck!, ¿que regalo?...
Que opcion tenia, vi algunos DVD's, ninguno servia, de paso me compre la pelicula Vidocq, estaba a $1.990.- :D, asi que enfile a feria carita del libro, pero antes, pase al trabajo de mi viejo, a ver si tenia algun dinero, ya que mis posibilidades de deuda se disminuyeron a cero, el viejo, no tenia plata, ¡plop!, asi que pase a saludar, a mi viejo amigo Copan Liang, lleno de lentes por todos lados, y Gaby, su esposa, la optica cada dia mas Top, (Optica Auge, 3 poniente 282 local 2), y por quedarme conversando, mi viejo me llamo y me pidio que lo reemplazara un rato, porque tenia que acompañar a mi tia (su Ex) al banco, ¡Shit!, ¡me la pusieron denuevo!, asi que me quede, no quedo otra, mi buena tia se demoro un par de horas, asi que el tiempo pasaba, tenia que ir a comprar el libro, sin plata, tenia que ir a almorzar, y despues ir a la U, y el tiempo se acababa, mi viejo se fue, y ¡Ups!, milagro, aparece mi jefe, ¡sablazo al viejo! ¡plata!, asi que bien, tenia dinero y mi viejo llegaba, asi que enfile a la libreria, llegando al Mall (mal), fui a la feria carona del libro, peor algo me dijo que bajara, a la antartica, me tinco, asi que baje, y pregunte por lo que buscaba, no estaba, tipico, (la ley de murphy es demaciado comun en mi vida), asi que empeza la lenta busqueda, de algo que tuviera un sentido, pregunte por un par de autores, revise al señor Garcia-lorca, un viejo conocido de mi infancia, y me tente con un par de libros, pero nada me convencia, hasta que el tipo de la libreria me mando a un pequeño rincon de la misma, en la escalera, donde estaban las poesias,busque a benedetti, pero ya tenia ese libro y no era lo que buscaba, habian varios libros, mucho donde elegir, demasiado, nada cebollento, pero nada idiota o con poca historia, y depronto, una pequeña belleza de bolsillo, Shakespeare, Sonetos, que rayos dije, yo solo me imaginaba obras teatrales de este tipo, comienzo a leer, y era lo que buscaba, y magicamente, estaba en españo e ingles en el mismo libro, ¡bello!, me dieron ganas de quedarmelo, pero era demasiado perfecto. lo compre y em fui de ahi con una buena sonrisa y cagado de hambre...
- Demetrio cabezas -
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Anécdotas mañaneras... - Demetrio cabezas -
0 comentarios Publicadas por Seba Ramos-Providel a la/s 12:56Es de mañana, la neblina cubrió mi salida, el sueño se apodero de mi en el bus lento y rezongón, lleno de rostros abnegados e ironías de aquel conductor de ojos poco simpáticos… Despierto una cuadra antes de mi destino, me incorporo rápidamente y me desbalanceo hacia el timbre, lo presiono en el momento preciso, pero el conductor no pensó lo mismo, así que una cuadra mas allá de mi destino me bajo, y corro hacia mi trabajo y cuando llego, cansado pero sin frió por aquel trote trabajolico, levanto el brazo izquierdo y miro el reloj… he llegado 10 minutos antes.
- Demetrio cabezas -
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Max Shea - Marooned.
{Del comic Watchmen de Alan Moore}
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Delirando, vi que las infernales velas negras del barco surcaban el amarillo cielo de las indias, y reconocí el hedor de la pólvora, los cerebros esparcidos y la guerra. Las cabezas colgadas miraban abajo sin ojos, comidos por las gaviotas, cubiertos de sal, gritando sin labios: «¡ES INÚTIL! ¡SE ACABÓ!» Las olas a mi alrededor eran rojas, espumeantes y cálidas... y la tripulación del barco seguía gritando: «¡MÁS SANGRE! ¡MÁS SANGRE!». Su casco me pasó por encima. Desesperado, me hundí en las repugnantes olas rosadas ofreciendo mi pobre alma a Dios, a su voluntad y misericordia. Despertándome de la pesadilla me encontré en una espantosa playa de cabezas, entre hombres muertos y restos. Bosun Ridley yace cerca. Los pájaros comen sus ideas y recuerdos. Lector, consuelate con esto: en el infierno, al menos las gaviotas son felices. Por mi parte, recé porque me sacaran los ojos, para ahorrarme más horrores. Salí del agua y lloré, incapaz de soportar mi situación. Las lágrimas cesaron. Mis desgracias eran nimias: estaba vivo... y supe que la vida no tenía nada peor que ofrecerme. Me ví de pronto cogido a alguien en la tempestad. El mascarón estaba a mis pies, cegado por las algas. Solo en la costa, me sonreía. Fui a quitarle la venda de algas, pero pensándolo mejor, no quería que sufriera la horrible visión de esa espantosa playa. Era todo lo que podía hacer por ella, ya que me había traído por mares de sangre y su frío pecho de madera me había alimentado en el corazón de la noche. Su húmedo abrazo me había salvado de nadar a la deriva y sólo podía ofrecerle ese pobre consuelo... No podía amarla como ella quería. El abordaje del navío nos tomó por sorpresa. Nos hicieron pedazos antes de avisar a Davidstown que el barco infernal se acercaba. Sólo yo sobreviví en mi remoto atolón. Pensé en mi familia: vulnerable, inocente, sin imaginar siquiera la tragedia que les acechaba, que navegaba con un viento pirata y un collar de cabezas en la proa. Enloquecido por mi impotencia, maldije a Dios y lloré, preguntándome si él lloraba también. Pero ¿de qué me servirían sus lágrimas si me negaba su ayuda? Mi propio llanto había asustado a las gaviotas, se fueron y en el terrible silencio comprendí lo que significa la soledad. Aquella noche dormí muy mal bajo las frías y distantes estrellas, pensando en el frío y distante Dios en cuyas manos descansaba el destino de Davidstown. ¿Estaba realmente allí? Quizás estuvo, pero no ahora. El sol de la mañana no me despertó más sabio, ni menos confundido. En la costa. Los cadáveres se habían hinchado. Empecé a enterrar los despojos. Juntando los miembros como pude. Con ellos enterraba toda esperanza de salvación para mi familia. Usando un tablón a la deriva, cavé una fosa, ancha y profunda. Nunca vi tantos cadáveres juntos. Llegó el mediodía y se fue, al atardecer el agujero era lo suficientemente profundo y comencé a arrastrar a los fríos y mutilados restos hacia el lecho que les había preparado. Arrastrándolos y maldiciendo, deseé que mi mujer y mis hijas cayeran en manos más gentiles cuando les llegará el turno. Empecé a llorar de nuevo. Dios mío, ¿quién las protegerá? La nave estaba casi encima de ellas. ¿Quién las cuidaría, ahora que yo me había ido? Exhausto, dormí sobre la fosa, mis sueños mezclados con horribles gritos de niños. Vi el negro navío llevarse todo lo que amaba, pero no podía detenerlo. Mi hogar y mi familia estaban condenados. Mi mundo, reducido a ruinas. El destino seguía su curso a pesar de mis protestas. Las mismas olas bañaban mi isla y Davidstown, pero ir nadando era una locura. Entonces pensé en hacerme una balsa, aunque en mi interior dudaba que flotase. No creo que los árboles de la isla puedan flotar hasta Davidstown. No sin ayuda... De repente, recordé los estómagos hinchados de gas de los enterrados, y temblé ante esa idea. Traté de olvidar ese plan repulsivo, pero no me abandonaba. Acercándome a la fosa comencé a excavar. Era repugnante, pero no tenía elección. No, considerando cuál era mi situación. Todo lo que amaba, todo por lo que vivía dependía de que llegara a Davidstown antes que aquel terrible galeón... Aferrándome al recuerdo de mi esposa, arrastré a los hombres desenterrados con sus cuencas repletas de arena. Les quité las ropas y las hice jirones, para atarlos juntos. Me detenía de vez en cuando, fascinado por la belleza de un tatuaje o el enigma de una vieja cicatriz. Por la tarde, recogí palmeras suficientes para construir la balsa, fijándola sobre los cadáveres. Satisfecho, esperé a que anocheciera y bajara la marea, y embarqué, rumbo este. Al este, a través de la noche. Al este, sobre las desnudas espaldas de los muertos. Con el amanecer llegaron las gaviotas, buscando la carroña sobre la que mi balsa descansaba. Hambriento, pude coger una al vuelo. No había comido desde el naufragio. Con el estómago lleno de carne cruda, y sangre de gaviota sobre la cara, me dirigía rumbo a Davidstown. Mi hogar estaba allí. Nada me apartaría de él. Tenía una gaviota en mi estómago. Mientras el sol gateaba sobre el borde escurridizo del mundo. Mi salvaje desayuno se revolvía y me mareé. Había tragado demasiada carne de gaviota. Había tragado demasiados horrores. Todo se tambaleaba. En el cielo, los carroñeros volaban en círculo, hambrientos, chillando. El coro de gaviotas no me distrajo de mi naúsea, caí de rodilas y vomité. Entre los troncos de mi balsa, Bosun Ridley me miraba. Este repentinoo encuentro con la muerte me abrió por completo los ojos. Delirando observé el mundo invertido, abajo, donde las gaviotas volaban en círculo, un loco con los labios cubiertos de sangre me devolvía la mirada. Sus ojos, su nariz, sus mejillas me parecían familiares, pero misericodiosamente, no podía hacerlas encajar. No en una cara conocida. Por la tarde, dormí un poco, la repugnante bandera de mis enemigos ondeaba sin descanso en mis sueños. Esa bandera de muerte vuela sobre todos nosotros... y las cabezas clavadas en la negra proa del barco... esas cabezas son nuestras cabezas. Donde quiera que estemos, vivimos siempre bajo el capricho de los asesinos. Me desperté al alba y bebí un poco de agua salada. Había oído que con menos de una pinta al día, un hombre puede sobrevivir. Bajo mi balsa algo se movía. Mi primera idea fue... los cadáveres, desatándose, tratando de subir a la balsa, buscando aire fresco, pero no. Debajo había algo más. La balsa se tambaleó otra vez. En las oscuras aguas oí un chapoteo. Unas sombras se acercaban. ¿Serían barcos al rescate? No, no eran barcos. Aletas. Queridos lectores: el infierno es húmedo. El infierno es soledad. Dientes que parecían tener vida propia desgarraban mi balsa. Pequeños ojos prehistóricos brillaban enfurecidos. Algo bajo la balsa comenzó a zarandearme con violencia, casi tirándome contra esos monstruos voraces. Me agarré al mástil mientras la balsa se ladeaba. El agua, hervía de espuma blanca. Algo salía a la superficie. ¿Cómo podría describirlo? Era enorme, más de lo que nunca había oído decir, su piel no era ni blanca ni negra, sino de un pálido amarillo moteado. Se había enredado entre las cuerdas. Temiendo que se sumergiera y me arrastrara con él, me arrodillé con un pedazo de mástil entre las manos. El ojo de mármol del tiburón me miró y, en ese instante nos conocimos. Medio ciego, medio muerto, enloquecido ante su agonía, el gigantesco animal trató de huir, arrastrando mi balsa en su estela sangrienta. Me agarré desesperado, maldiciendo entre la amarga y salada espuma. Por fin, el tiburón murió... y entonces dejó de nadar. El alivio era efímero; mi futuro, aún era oscuro. Los otros tiburones hacían círculos, acercándose más y más. Arrancaban pedazos de mi balsa, recé para que eso les bastara. Después de comer, se fueron satisfechos. Por el momento, estaba a salvo. Aquella noche, comiendo tiburón, me hubiera reído por la inversión de papeles si mi risa reseca no sonara tan odiosa. Mi grotesca balsa reflejaba mi propia y gradual transformación. Con esas reconfortantes ideas, me deslicé, hacia el alba. A la deriva y hambriento, sombrías imágenes fluían incontroladas. Desbordando la mente como una mancha de tinta... imaginé las calles tranquilas de Davidstown, repleta de demonios tatuados. Pensando en su brutalidad, lloré. El galeón ya habría llegado a Davidstown. Mi mujer estaría seguramente muerta. El considerarlo me paralizó, congeló el tiempo. La recuerdo despidiéndose desde la terraza, y el sol iluminando una de sus mejillaz. ¿Muerta? Esos días gloriosos, esa inocencia... ¿Muerte? Muerte: imaginaba los cadáveres de mis camaradas, cargando la balsa en sus hombros devorados... Muerto: el tiburón putrefacto con una mueca desencajada... Muerta: oía sus ruegos, veía sus horribles risas, sus sables cortando implacables hasta que todo su ser, sus miembros, sus expresiones, quedaron reducidas a carne... muerta. Finalmente, enfrentado a terrores intolerables e inevitables, elegí la locura... En mis delirios, desesperado por tener compañía, conversaba con mis compañeros muertos... oía sus voces debajo de la balsa, espesas, burbujeantes... la conversación de los muertos: tenebrosa, amarga, eternamente triste. Quejas y lamentos de bocas repletas de peces... hablaba con mis putrefactos compañeros de vida y de muerte, de nuestra terrible maldición. Nuestra condena: eso obsesionaba a los muertos empapados y dominaba su diálogo. Hablaban de un paraíso, en el que vivieron y murieron, siendo sentenciados a este caos llamado mundo por sus pecados. La vida es un infierno y la fría mano de la muerte el único consuelo. No podía resistirlo más. Aunque temía el negro y asfixiante fin, salté hacia el horror, buscando la fría y húmeda muerte... pero el agua de la superficie parecía una roca bajo mis pies y el abismo del oceáno rechazó tragarme. ¿Qué nueva tortura era ésta? De pie; sobre el mar sereno, como un mesías calavérico. Incapaz de hundirme en el olvido que anhelaba. ¿Cuándo terminaría de sufrir?, ¿cuándo se dignaría la muerte a reclamarme?, ¿había pasado de largo su sombra? Alzé mis desconcertados ojos hacia el cielo y ví cercana la tierra... acostumbrado al paisaje de agua verde, mi mente no captaba el significado del arrecife dorado y seguro. Significaba que mi macabro viaje en la oscuridad había acabado. Significaba que había llegado a mi destino. Esos desalmados me dejaron por muerto... habían despedazado a mi familia, pero ahora regresaba, en mi balsa de cadáveres... se creían a salvo del terror... del espectro de la venganza que volvía... Había vuelto, chapoteando ruidosamente en la playa. El sol se sumergía en el horizonte, como un borracho en un vaso de vino. No podía estar a más de veinte millas de Davidstown. Estaba en casa. La noche oscureció el cielo como carbón. Me senté entre unas dunas con aspecto de cráneos, la hierba parecía mechones negros de cabello. Davidstown esta destruída, mi familia masacrada. Sólo quedaba vengarme. Pensando en esto, me sorprendió el sonido de caballos acercándose, golpeando ligeramente los guijarros... voces de hombre y mujer... Me escondí entre la duna y observé a través de una cortina de hierba susurrante. Desmontando, ataron sus caballos a unas estacas oscuras, como las costillas chamuscadas de la playa. Reconocí al hombre: un prestamista de Davidstown, riéndo, paseaba con su mujer por la arena hacia la costa. Con Davidstown capturada, ¿por qué dejarían los piratas que ese bribón saliera para su cita?, ¿había colaborado? La risa llegó al borde del agua. Cesó. Se convirtió en grito. Descubrieron mi balsa. Él consoló a la mujer llorosa e histérica y mi corazón se heló. ¿Fue mi esposa consolada antes de su ejecución mientras este colaboracionista y sus amos piratas se burlaban? Ahora delataría mi balsa. Mi decisión fue rápida, pero no díficil. Gritando mi odio, bajé la colina, pero todo lo que salió de mis labios fue el negro lenguaje de las gaviotas. Aferrando la roca, mi mano se sintió poderosa. Sorprendidos, se giraron. La cabeza del prestamista se abrió con un simple golpe, explotando como presionada por la culpa. De repente la roca resbaló de entre mis dedos y se perdió. Estrangulé a la mujer. Me llevó más tiempo del que pensaba. Al acercarse la muerte, las criaturas descubren su violencia. Golpeando, arañando, como una rosa al viento. El viento se paró, su lucha se hizo más débil... los caballos miraban sin entenderlo. Con la muerte segura, la resignación tiñó sus ojos. Rompí su tráquea. La puta de un bucanero no merece piedad. Me levanté, sin casi poder sostenerme. A mis pies yacían dos mundos consumidos. Olvidado casi mi propósito en el torbellino del asesinato, miré estúpidamente a los caballos. Recuperándome, me hice más racional. Buscando venganza, ¿podría volver este imprevista circunstancia a mi favor? Una idea floreció, plausible, tentadora... la idea me fascinaba, era terrible, pero muy conveniente. Si la pareja dejó Davidstown sin problemas, a pesar de los centinelas, les dejarían entrar también... atada a su silla, parecía muy natural. Dos cabalgaron hasta aquí. Dos volverán. Me aventuraré entre esos diablos y les haré temerme... Irreconocible con la ropa del muerto, era el instrumento oculto del castigo divino. Abandonando al desnudo prestamista en la fría orilla. Guíe los caballos desde la playa. Delante, Davidstown seguía durmiendo, sin soñar lo que le esperaba. Galopando por los caminos a la luz de la luna, vi la inmóvil figura de un centinela, vigilando sombrío desde un terraplén. Contuve el aliento temiendo que buscara conversación. Trotando sin prisa para evitar sospechas, pasé. Si creyó que los amantes volvían temprano, no dijo nada, quizá pensó que discutimos. La cabeza de la mujer se bamboleaba estúpidamente. Nadie fue nunca tan complaciente. Espoleé los caballos, excitados por el olor a muerte, hacia el enfrentamiento inevitable. Dios santo, déjame vengarme y luego morir en paz entregándome a manos de un juicio superior. Davidstown dormía, desierta en el silencio. Atando ambos caballos a la barandilla, entré a mi antigua residencia sin ruido, para no despertar a sus carniceros ocupantes de su perverso sueño. Sin saber que la muerte les acechaba, conocerían su oscuro abrazo sin comprender por qué. Uno estaba despierto. Para evitar la alarma, me abalancé sobre él en un cuarto envuelto por la noche. En la oscuridad le golpeé, sus gritos eran enervantemente agudos. No vino ningún pirata sino algo peor. Vi rostros familiares desencajados por el terror. Las niñas lloraban. Miré debajo de mí. A través de sus labios ensangrentados, ella pronunció mi nombre. Comprendí de repente y me abandonó la cordura. Mientras dejaba atrás el cádaver de la entrada, las luces se encendieron. Corrí, pero el conocimiento de mi perdición me detenía, disfrutando, celebrando su terrible victoria. Pronto llegué a una playa de cenizas. El negro oceáno se extendía sin fin ante mí. ¿Cómo había llegado a esta situación?, ¿me guiaba sólo el amor? Tras de mí, los linchadores aullaban. El prestamista flotaba a mis pies. Mis nobles intenciones me llevaron a la atrocidad. El ansia que alimentó mi plan fue el delirio. ¿Dónde estaba mi error? El galeón se dirigía a Davidstown. Debía haber llegado ya. Mi deducción era perfecta... De pie, jadeante, sollozando, escuchando el sonido de mis perseguidores, ahora que me volvía el aliento, planeando reanudar mi fuga, levanté la cabeza... y lo ví. Parecía esperar, sin planear atacar... comprendí el inocente impulso que me había traído y, al aceptarlo, me adentré en las aguas. La indecible verdad aparecía ante mí mientras nadaba hacia la nave anclada, como si me llamara. No planeaban capturar Davidstown. ¿Qué podría ofrecer una ciudad pobre a los que saquearon la riqueza de los sargazos? El barco estaba más cerca, seguí nadando. Mis buenas intenciones se convertían en esto, reí, escupí la sal y seguí inexorable. Se dirigía a Davidstown, a recoger el único premio que valoraba, para reclamar la única alma que querían. Me dolían los hombros. El barco estaba encima. Su bamboleante proa estaba delante de mí. Vi cabezas clavadas a la proa, oí risas borrachas, gritos en la cubierta... estaba cerca. Muy cerca. Había perdido el mundo que trataba de salvar. Yo era un horror y tenía que vivir entre horrores. Una soga se deslizó. Farfullando me agarré a ella y desde cubierta brotó una exclamación, repugnante y perversa, su hedor insultaba al cielo.
...
FIN
- Demetrio cabezas -
Sabado por la noche, copete yo bebi...
cumpleaños de Copan, cada dia mas... Copan..
una gringa buena avistamos con el Hans
tomaba como loca, loca estaba
ganas de mear me dieron, a mear fui..
el lugar era mejicanote por lo que el idioma era distinto...
una puerta decia cuates la otra chulas... que wea!
mire y dije - Cuates!... aki es la wea! -
ella a mi lado dijo... - Cuates...what is cuates...-
yo dije... - cuates is for boys... in mexican language...-
-hooo- dijo ella, - so... chula is for womens...-
-Yeah - i sayd... - but is more like... protitute...o dirty women...-
y ella dijo... - ...-yeah.... i like that... -
a lo cual rei y le dije... - good for you... -
sonrio y se fue con dos huevones ...jaja... y bailaba "sexymente"...
y me dicia hello a lo lejos pero en español...
y yo sentado bebiendo con mi no borracha sonrisa en la boca...
pero lo pase bien... tome y tome, y fume y fume... pero no me cure... shit men...
i wanna get drunk... pero bueno que se le va a hacer... Feliz cumpleaños mi amigo...
que cumpla muchos mas... y Hans... los proyectos siguen en pie...
...
- Demetrio cabezas -